- Una esposa inteligente permitirá como máximo dos breves experiencias sexuales a la semana, y conforme pase el tiempo ella deberá hacer todos los esfuerzos para reducir la frecuencia.
- La mayoría de los hombres obtienen la mayor parte de su satisfacción sexual mientras reposan pacíficamente una vez que el acto sexual terminó. Por lo tanto, la esposa se debe asegurar que el esposo no tenga tranquilidad en ese momento para disfrutar, o de lo contrario podría verse animado a querer más sexo.
- Una esposa inteligente hará uno de sus objetivos nunca permitir que su esposo la vea desnuda, y nunca permitirle a él mostrar su cuerpo desnudo a ella.
- Durante la penetración, la esposa deberá mantenerse lo más rígida posible. El movimiento corporal podría ser interpretado como un signo de excitación por parte del optimista esposo.
Como ven, estos eran algunos de los consejos los mejores consejos sexuales en 1894. Y es que bajo el lema de ‘hazlo poco y de mala gana’, Ruth Smythers publicó en la Inglaterra por aquellas épocas el texto en con el que ayudaba a las esposas a enfrentar la “terrible experiencia del sexo”… El sexo a finales del siglo XIX era visto en los mejores términos como algo repugnante, y en los peores como algo bastante doloroso.
El sitio en internet The Sun.co.uk realizo una comparación dicha guía con el actual libro de Holly Hollenbeck “Sex lives of wives”, en el que la autora recomienda a sus lectoras tener “la mayor cantidad de sexo grandioso para saciar sus necesidades sexuales”.
¿Y ustedes que opinan?









Y aún así tenían un chi… de guercos…